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lunes, 2 de febrero de 2026

Cuando el teletrabajo se confunde con vacaciones pagadas

Actualidad Metropolitana- Opinión

Lunes 2 de febrero de 2026

Por: Leonardo Tangarife Aguirre

La semana pasada en la Gobernación de Antioquia algunos sindicatos marcharon en contra de la Secretaría de Talento Humano y Servicios Administrativos Rosa Acevedo, por la revisión de evaluar eliminar el teletrabajo para los servidores públicos. ¿La razón? Que por fin alguien se atrevió a decir lo que muchos funcionarios callaban: hay servidores que en “teletrabajo” no contestan llamadas, no responden correos, retrasan trámites a los usuarios y, en algunos casos, ni siquiera están en el lugar donde supuestamente trabajan. No es un rumor, es una realidad conocida dentro de la Gobernación y que muchos usuarios hemos evidenciado.




Luego de esta marcha, publicaron varios videos y los comentarios de la ciudadanía, fueron en su mayoría en apoyo a la decisión de Rosa, pues el teletrabajo inicialmente nació en la administración de Aníbal Gaviria como una solución de emergencia para atender a los ciudadanos durante la pandemia, no fue una conquista sindical, ni un derecho adquirido, ni mucho menos una patente para la pereza institucional. Era una medida excepcional para un momento excepcional. Pero como suele suceder en Colombia, y especialmente en el sector público, lo transitorio suele volverse eterno… aunque ya no tenga ninguna justificación.


Mientras unos cumplen horario presencial, (incluyendo a contratistas) atienden ciudadanos molestos y sacan procesos adelante, otros disfrutan de una comodidad selectiva financiada con el dinero de todos los antioqueños, “trabajando” 3 días desde casa y dos en la presencialidad, gozando con todos los beneficios como servidores públicos. Eso no es equidad laboral; es una burla al servicio público y a los antioqueños que por medio de nuestros impuestos pagamos sus salarios.


Lo más irónico es ver a sindicatos marchando en horario laboral para defender una modalidad que, según múltiples denuncias internas, ha servido para trabajar menos y exigir más. Una paradoja perfecta: protestar porque les piden cumplir con el trabajo por el que ya se les paga.


Pero con esto no se les vulnera ningún derecho, se intenta hacer algo mucho más revolucionario: restablecer el orden, la responsabilidad y el principio básico de que el funcionario público, debe estar disponible, localizable y comprometido con su función. Algo que, al parecer, hoy resulta ofensivo para algunos.


El fondo del debate es incómodo, pero necesario: ¿el empleo público es un espacio para la comodidad personal o una obligación con el ciudadano? Antioquia no necesita funcionarios invisibles ni sindicatos defendiendo la ineficiencia. Necesita servidores que trabajen, den la cara y entiendan que lo público no es un club privado. 


Antioquia no puede darse el lujo de normalizar la ausencia, la demora ni la excusa permanente como forma de gestión pública. Un Estado que funciona a medias es el mejor aliado del descrédito institucional y la frustración ciudadana. Por eso resulta tan revelador que algunos sindicatos prefieran marchar contra quien exige orden antes que corregir los abusos internos que todos conocen.


El debate no es tecnológico ni laboral, es ético: el teletrabajo sin control no moderniza al Estado, lo diluye. En contraste, la decisión de Rosa Acevedo pone sobre la mesa una verdad incómoda para muchos pero necesaria para todos: servir en lo público implica rendir cuentas, estar disponible y asumir que el salario no se paga por la modalidad, sino por los resultados. Quien confunda el cargo con un beneficio personal tal vez debería replantearse si su lugar está al servicio de la ciudadanía o al servicio de su propia comodidad.



1 comentario:

  1. Hablar desde el desconocimiento es lo que manda la parada , lo invito a laborar un día en la gobernación que no sea el piso 12 donde todo lo acomodan , venga a sufrir con el hacinamiento y el calor extremo por falta de aire acondicionado y podrá vivir en carne propia lo que solicitan los empleados

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