Opinión- Actualidad Metropolitana
Domingo 25 de enero de 2026
Si la política colombiana fuera una serie de Netflix, se llamaría “El partido del billete” y sería, una combinación entre drama, comedia y tragedia. Cada elección legislativa, vemos las mismas caras en vallas, anuncios publicitarios millonarios en redes sociales y si se descuida, afiches hasta en la puerta de un baño público. Pero, ¿cuál ha sido la moraleja de todo esto? Quien gasta toda esa plata en campaña, los colombianos ya sabemos dónde la van a recuperar, en contratos y puestos.
Ahí está la ironía, muchos colombianos, prefieren al candidato que le regale gorras y camisetas en campaña, con promesas vacías y sin sentido, que aquellos que se conectan con la realidad social de su región. Muchos olvidan, que en el voto está el poder de elegir el futuro para su comunidad y de sus hijos y votan por el que más publicidad tenga, el que más fiesta haga o el que más regalos reparta, en ese sentido, ¿quién es más corrupto? ¿El que compra el voto o el que se deja comprar?
Las redes sociales juegan hoy un papel protagónico, en las elecciones del congreso. Según el Ministerio de las TIC, respecto a Internet móvil, Colombia contó para 2025, con más de 49,1 millones de accesos, cubriendo al 92% de la población. Por lo que los candidatos hoy tienen mayores oportunidades para aprovechar estos canales digitales para llegar a más ciudadanos, por otro lado los electores, también tienen el poder, de decidir a conciencia y de refutar directamente a los políticos las razones por las que nunca votarían por ellos.
La realidad en Colombia es brutal y no es solo de hoy, muchos congresistas, que salen elegidos después de invertir fortunas en publicidad jamás se vuelven a ver cuando se termina la campaña. Se convierten en marionetas de cartón en el congreso, juegan al CVY “Como voy yo”. Pasa por ejemplo, congresistas que son azules, cambian de color para doblegarse al presidente de turno, sin importar ideales, promesas y mucho menos la gente que los eligió, porque según ellos, “la política es dinámica”, pero como siempre el que sufre las consecuencias de esto es el pueblo, que en parte es culpable de no elegir bien o de no votar.
La abstención al voto, es uno de los mayores culpables de la realidad política en Colombia, en las elecciones al congreso del año 2022, solo participó el 45,87% de las personas habilitadas para elegir el Senado del a República, pero luego seguramente, esos mismos que no votaron, son los que salen a marchar y a criticar a todos los gobiernos, porque nadie les sirve, pero, cuando de verdad tuvieron la oportunidad de elegir, no lo hicieron.
Pero aquí está la verdad, no hay ningún problema con la publicidad en sí, sino en que muchos la confundan con una propuesta de valor que haga parte de una candidatura, pues a algunos se les olvida que serán esos congresistas quienes decidan sobre lo más esencial, como el valor de los alimentos, la seguridad y la salud.
Si vamos a hablar del voto inteligente hay que hacerlo “sin filtros”, pues votar de manera inteligente es informarse, contrastar las propuestas de los candidatos, ver la hoja de vida del candidato y los proyectos que ha aprobado y brindarle su voto a quien de verdad se compromete con hechos con mejorar la realidad de su municipio. El voto inteligente, es un ejercicio de criterio, responsabilidad y dignidad, pues, no puede reducirse a quién sale más bonito en un afiche.
El 8 de marzo será una fecha decisiva para Colombia: ese día se elegirán los representantes a la Cámara por cada departamento y los senadores que representarán la voz de la ciudadanía en el Congreso de la República. Además, en la misma jornada se celebrarán las consultas interpartidistas para escoger a los candidatos presidenciales de las principales coaliciones, que marcarán el pulso rumbo a la elección presidencial de este año. El voto es la única herramienta real de poder que tienen los ciudadanos para incidir en el rumbo político y social del país, y su ejercicio consciente puede transformar no solo quién llega al Congreso, sino también el futuro de toda Colombia.
Si olvidamos la esencia del voto inteligente, la serie “El Partido del Billete”, seguirá renovándose por temporadas, sin que la trama avance un solo capítulo, donde la democracia sea genuina y los colombianos seguiremos siendo unos simples personajes secundarios, de una ficción que no construye futuro.

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